Escultura (4)

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Cristo Yacente de José Noguera

Cristo Yacente (1945). Autor D. José Noguera Valverde (1913-1986). Se venera en la cripta del Santuario de Ntra. Sra. Del Rosario. Durante la cuaresma es expuesto en solemne Besapies para la veneración de los fieles.

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Inmaculada de San Roque de Tobarra

Cuando la Parroquia de San Roque de Tobarra se estableció en el actual edificio en el año 1973, una conocida familia vinculada a la localidad, regaló, junto con el edificio, una serie de obras para el adorno y la liturgia del flamante templo, entre ellas algunas piezas provenientes del mercado anticuario, entre ellas, una talla de la Inmaculada Concepción, de ascendencia castellana del Siglo XVII, que refleja una escuela escultórica no demasiado frecuente en las tierras del sureste peninsular, más habituado a los modelos barrocos levantinos y murcianos.

La escultura, objeto de nuestra atención, nos ofrece la representación de la Inmaculada Concepción, según el modelo creado por Gregorio Fernández que consagra una iconografía mariana que pervivirá hasta los primeros años del siglo XVIII en tierras de Castilla.

La escultura, tallada en madera y policromada, es de tamaño menor (alto 88 cm, ancho 44 cm y prof. 33 cm) y responde al modelo aludido, con un modelado un tanto rudo, aunque con buen efecto general. La figura de María, en actitud de oración, ofrece el habitual manto en oblicuo y simétrico que cae sobre una esférica nube con la media luna y un solo querubín al frente; el cabello cae en mechones a ambos lados de los hombros y el semblante, ligeramente sonrosado, ofrece unos rasgos casi infantiles, como suele ser habitual; el manto azul se salpica de estrellas doradas y el vestido, blanco, se adorna con florecillas. Es curioso que el reverso de la imagen no presente el habitual pliegue común en otras obras del tipo, sino que simplemente ofrece la madera desbastada y pintada lo que acentúa la frontalidad de la escultura pensada para estar adosada. 

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Santa Quiteria de Fernández-Andés

Santa Quiteria, Patrona de Mora de Santa Quiteria, es obra de Fernández-Andes, realizada en 1945. Está representada llevando en una mano un rosario y en la otra una cadena con la que sujeta a un perro, por ser patrona de la rabia. En una de las vidrieras de la iglesia aparece con un cuchillo en la mano, simbolizando que fue degollada.

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Virgen del Rosario Hellín

Obra del escultor sevillano Manuel José Rodríguez Fernández-Andes.

La talla que actualmente se venera no es la original, puesto que la antigua imagen, que era de vestir, se perdió durante la Guerra, encargándose una nueva al citado escultor.

Tanto la imagen de la Virgen como la del Niño actuales son tallas de bulto redondo y de cuerpo entero en madera policromada. La Virgen lleva un vestido tratado mediante la técnica de "estofado", en colores rojo y azul sobre fondo de "pan de oro". Esta técnica consiste en raspar el color aplicado encima de la superficie dorada, haciendo dibujos, de modo que aparezca el oro, es una especie de "esgrafiado" sobre oro; el esgrafiado es trabajado en una superficie enlucida levantando su primera capa de acuerdo con un dibujo previo, de modo que se consiga la presencia de dos colores o tonos (el del fondo, que no se levanta, y el de la primera capa, en los lugares en que no se ha esgrafiado).

A veces, las capas de enlucido son varias para conseguir policromía. Otra técnica empleada en la realización del grupo escultórico es la de "paños mojados", que permiten apreciar el magnífico tratamiento anatómico que ha ejecutado su autor. La Imagen actual mide 120 centímetros de altura, presenta la cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda, la mirada baja, reflexiva, con los ojos castaño oscuros y muy grandes que no miran ni se posan en un lugar concreto, parece estar en un momento de recogimiento, a solas con su propio pensamiento. La nariz es pequeña, recta y afilada, la boca entreabierta con los labios finos, rasgos de niña en un rostro ovalado. La mano derecha extendida con la palma hacia afuera, con el pulgar libre y en los otros cuatro dedos sujeta el rosario, la mano izquierda sostiene al Niño y queda por debajo del vestido, por tanto no se ve. Por el contrario el rostro del Niño muestra una expresión de inocente sonrisa. Del grupo primitivo sólo pudo conservarse la escultura del Niño, que coincide con el actual.

Los símbolos que suelen acompañar a las representaciones plásticas marianas son invocaciones de la letanía (puerta del cielo, estrella matutina, mansión dorada, etc.) y ángeles o cabezas de estos entre nubes. Concretamente, Nuestra Virgen del Rosario aparece representada sobre una nube sostenida por dos ángeles de cuerpo entero, la nube, a su vez, envuelve dos cabezas de ángeles. El pedestal fue diseñado también por el escultor Fernández-Andes en 1947.

Colgado de la nube hay un rosario, de nácar, de gran tamaño, que los fieles besan en su visita al Camarín. Otro de los símbolos que acompañan a La Imagen es la media luna, que reposa bajo sus pies.