Iglesia de San Roque en Tobarra

Se trata de un edificio construido en los años 60 del siglo XX sobre una antigua ermita del mismo nombre, debido a la escasa capacidad y el progresivo deterioro de la misma.

En noviembre de 1966 ya existe un anteproyecto realizado por los arquitectos Alfonso Quereizaeta y José Antonio Arenillas, de Madrid, aunque el definitivo se lo llevaron Ricardo Aroca y Luis E. Burkhalter, también de Madrid. Su presupuesto, que se conserva en el archivo diocesano (a 5 de enero de 1966) ascendía a 2.226.899 pesetas, siendo un proyecto consistente en residencia-colegio y convento para las Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado. El proyecto definitivo data de julio del 68.

La Iglesia se levantaría en un solar del paraje conocido como "el Ojo Manzano. La urgencia de una nueva parroquia hace que el proyecto de colegio pase a segundo plano.

La primera piedra se pone el 10 de julio de 1968, con la asistencia del obispo don Arturo Tabera, el párroco don Ramón González Cid y el alcalde don Tomás Pinar Pastor.

Las obras comienzan el 14 de febrero del año siguiente y se prolongan excesivamente hasta ser inaugurada la Iglesia el 14 de abril de 1973, el Sábado de Ramos.

Ni las Hermanas de Cristo Crucificado, ni las hermanas Presentacionistas (a las que también se les ofrece) acaban ocupando el Convento.

El retablo del viejo templo, realizado a la cera fundida con pigmentos por Jordi Samsó (1929-2009) en 1959, se traslada en septiembre de 1980 al altar de la nueva parroquia, por iniciativa de Juan Francisco García, que encarga su adaptación al nuevo espacio al pintor local Santiago Jiménez López, pues se pasa de los 6 metros originales a los 4'5 de la pared del moderno templo.

Con Florencio Ballesteros, en 1992, se realizan una serie de reformas: ubica la vivienda en la planta baja (donde se encontraba la Capilla de la Confesión y Jesús del Prendimiento), suprime el biombo del altar, y la estructura vertical sobre el mismo. Se cambian las sillas rojas por bancos de madera y los confesionarios se sitúan en la parte baja frente al coro.

En 1998, se cambia el tejado de uralita, que se había revelado como uno de los elementos más frágiles del edificio, por una sobrecubierta de zinc galvanizado con fibra de vidrio, abriendo un patio de luces interior sobre el altar.

La última reforma llega en 2006 con Antonio Carrascosa y Antonio Pérez, cambiándose el suelo a base de ladrillo de barro por otro de granito rojo.

Se trata de todo un complejo parroquial, con templo, despachos, salas de catequesis, vivienda, placeta... realizado en ladrillo, piedra y hierro. El templo, rectangular, tiene una estructura parecida a una gran tienda de campaña, con una cubierta muy inclinada. A él se accede a través de una placeta con escaleras a la calle Francisco Cano Fontecha y a través de una rampa y escaleras a Reina Sofía.

Una vez en el interior lo que más destaca es el gran muro de ladrillo, que recuerda al estilo mudéjar.

El altar está realizado con piedra y hierro, y el ambón de madera. En 1992 se suprime el biombo que permitía cerrar el altar para convertir el templo en un salón de actos.