Santuario de Nuestra Señora de la Encarnación y Ermita del Cristo de la Antigua

El Santuario de Nuestra Señora de la Encarnación y Ermita del Cristo de la Antigua es un edificio declarado Bien de Interés Cultural en 1981 y que en su interior conserva algunos tesoros patrimoniales desconocidos por muchos.

Como ocurre con el Santuario del Rosario de Hellín, mucho se ha dicho de los orígenes de este templo, pero lo cierto es que no hay pruebas arqueológicas ni documentales para afirmar que se levantó sobre las ruinas de una antigua mezquita o que se trata de la antigua Ermita de Santa María, citada en las Relaciones Topográficas de Felipe II de 1587. Sea como fuere, el edificio que hoy se puede visitar es en realidad una sucesión de momentos constructivos. A lo largo de varios siglos, el templo fue ampliado, por lo que la visita es una pequeña lección de historia del arte, pudiendo observar diferentes estilos artísticos en muy poco espacio.

La parte más antigua del conjunto, que debe corresponder a los últimos años del siglo XV, conserva un artesonado de par y nudillo, con decoración de lazo y piña en mocárabe. Se trata del espacio de la ermita construido para venerar la imagen del Santísimo Cristo de la Antigua. Las pinturas de los muros fueron recuperadas durante la restauración del edificio en la década de 1990, relativas a la Anunciación y a la Pasión y muerte de Jesús, los cuatro evangelistas y que conserva unos azulejos de Manises de finales del siglo XVIII y principios del XIX. En este Camarín, decorado con estilo rococó, la cubierta está decorada con motivos vegetales que resaltan las representaciones de los cuatros evangelistas en la pechinas y los símbolos de Cristo en la cúpula. Los espejos de carnosos marcos aumentan la atención en este espacio, producida por la iluminación natural que penetra a través de las los huecos del tambor. También destaca en el exterior por su cubierta de estilo levantino con tejas esmaltadas en blanco y azul.

Junto a este Camarín se levanta el dedicado a Nuestra Señora de La Encarnación, decorado con pinturas murales del siglo XVIII de estilo popular, dedicadas al nacimiento y a la pasión de Jesús. El grupo escultórico representa el misterio de la Anunciación del Arcángel Gabriel de la Encarnación del Hijo de Dios en María Virgen.

A los pies de ambos camarines se desarrolla una nueva nave, ahora cubierta por bóveda de terceletes con nervaduras y apoyada sobre pilares octogonales, que debe corresponder a principios del siglo XVI, por lo que debe ser una ampliación de la parte más antigua.

El resto de las naves deben corresponder a la ampliación más importante del edificio, realizada durante el siglo XVII, y que están cubiertas con bóvedas de lunetos. En el interior del edificio, además de los titulares del Santuario, se custodian varios grupos escultóricos e imágenes que durante la Semana Santa recorren las calles de Tobarra. Así, el Santuario alberga el Cristo Resucitado y la Caída de Jesús, conocido este último popularmente como Paso Gordo (por sus más de 3.000 kilos de peso) y que se baja a hombros desde este lugar, el Jueves Santo por la tarde.

También se encuentran en sus naves la imagen del Ecce Homo, que junto a la Dolorosa, es la única talla que no desapareció durante la Guerra Civil, o la imagen de La Santa Mujer Verónica.